Textos sobre...:
Los cuentos se perciben con el corazón y no con la mente, no se trata de descifrar su significado, sino más bien de permitir que se produzca su efecto sutil cuando los leemos.Sus enseñanzas pueden ser seguidas por cualquier persona.
Todo lo que nos hace reflexionar refuerza nuestro espíritu.
lunes, agosto 22
jueves, mayo 12
miércoles, abril 6
martes, marzo 22
martes, marzo 8
lunes, febrero 22
martes, febrero 16
lunes, noviembre 2
La hermosa sirvienta
Érase una vez un sultán, dueño de la fe y del mundo. Habiendo salido de caza, se alejó de su palacio y, en su camino, se cruzó con una joven esclava. En un instante él mismo se convirtió en esclavo.
Compró a aquella sirvienta y la condujo a su palacio para decorar su dormitorio con aquella belleza.
Pero, enseguida, la sirvienta cayó enferma.
-¡Siempre pasa lo mismo! Se encuentra la cántara, pero no hay agua. Y cuando se encuentra agua, ¡la cántara está rota!. Cuando se encuentra un asno, es imposible encontrar una silla. Cuando por fin se encuentra la silla, el asno ha sido devorado por el lobo.
El sultán reunió a todos sus médicos y les dijo:
-Estoy triste, sólo ella podrá poner remedio a mi pena. Aquel de vosotros que logre curar el alma de mi alma, podrá participar de mis tesoros.
Los médicos le respondieron:
-Te prometemos hacer lo necesario. Cada uno de nosotros es como el mesías de este mundo. Conocemos el bálsamo que conviene a las heridas del corazón.
Al decir esto, los médicos habían menospreciado la voluntad divina. Pues olvidar decir "¡Insh Allah!" hace al hombre impotente. Los médicos ensayaron numerosas terapias, pero ninguna fue eficaz. La hermosa sirvienta se desmejoraba cada día un poco más y las lágrimas del sultán se transformaban en arroyo. Todos los remedios ensayados daban el resultado inverso del efecto previsto. El sultán, al comprobar la impotencia de sus médicos, se trasladó a la mezquita. Se prosternó ante el Mihrab e inundó el suelo con sus lágrimas. Dio gracias a Dios y le dijo:
-Tú has atendido siempre a mis necesidades y yo he cometido el error de dirigirme a alguien distinto a ti. ¡Perdóname!
Esta sincera plegaria hizo desbordarse el océano de los favores divinos, y el sultán, con los ojos llenos de lágrimas, cayó en un profundo sueño. En su sueño, vio a un anciano que le decía:
-¡Oh, sultán! ¡Tus ruegos han sido escuchados! Mañana recibirás la visita de un extranjero. Es un hombre justo y digno de confianza. Es también un buen médico. Hay sabiduría en sus remedios y su sabiduría procede del poder de Dios.
Al despertar, el sultán se sintió colmado de alegría y se instaló en su ventana para esperar el momento en el que se realizaría su sueño. Pronto vio llegar a un hombre deslumbrante como el sol en la sombra. Era, desde luego, el rostro del anciano con el que había soñado. Acogió al extranjero
como a un visir y dos océanos de amor se reunieron. El anfitrión y su huésped se hicieron amigos y el sultán dijo:
-Mi verdadera amada eras tú y no esta sirvienta. En este bajo mundo, hay que acometer una empresa para que se realice otra. ¡Soy tu servidor!. Se abrazaron y el sultán añadió:
-¡La belleza de tu rostro es una respuesta a cualquier pregunta!
Mientras le contaba su historia, acompañó al sabio anciano junto a la sirvienta enferma. El anciano observó su tez, le tomó el pulso y descubrió todos los síntomas de la enfermedad. Después, dijo:
-Los médicos que te han cuidado no han hecho sino agravar tu estado, pues no han estudiado tu corazón.
No tardó en descubrir la causa de la enfermedad, pero no dijo una palabra de ella. Los males del corazón son tan evidentes como los de la vesícula. Cuando la leña arde, se percibe. Y nuestro médico comprendió rápidamente que no era el cuerpo de la sirvienta el afectado, sino su corazón.
Pero, cualquiera que sea el medio por el cual se intenta describir el estado de un enamorado, se encuentra uno tan desprovisto de palabras como si fuera mudo. ¡Sí! Nuestra lengua es muy hábil en hacer comentarios, pero el amor sin comentarios es aún más hermoso. En su ambición por describir el amor la razón se encuentra como un asno tendido cuan largo es sobre el lodo. Pues el testigo
del sol es el mismo sol. El sabio anciano pidió al sultán que hiciera salir a todos los ocupantes del
palacio, extraños o amigos.
-Quiero -dijo- que nadie pueda escuchar a las puertas, pues tengo unas
preguntas que hacer a la enferma.
La sirvienta y el anciano se quedaron, pues, solos en el palacio del sultán. El anciano empezó entonces a interrogarla con mucha dulzura:
-¿De dónde vienes? Tú no debes ignorar que cada región tiene métodos
curativos propios. ¿Te quedan parientes en tu país? ¿Vecinos? ¿Gente a la que
amas?
Y, mientras le hacía preguntas sobre su pasado, seguía tomándole el pulso. Si alguien se ha clavado una espina en el pie lo apoya en su rodilla e intenta sacársela por todos los medios. Si una espina en el pie causa tanto sufrimiento, ¡qué decir de una espina en el corazón! Si llega a clavarse una
espina bajo la cola de un asno, éste se pone a rebuznar creyendo que sus voces van a quitarle la espina, cuando lo que hace falta es un hombre inteligente que lo alivie. Así nuestro competente médico prestaba gran atención al pulso de la enferma en cada una de las preguntas que le hacía.
Le preguntó cuáles eran las ciudades en las que había estado al dejar su país, cuáles eran las personas con quienes vivía y comía. El pulso permaneció invariable hasta el momento en que
mencionó la ciudad de Samarcanda. Comprobó una repentina aceleración. Las mejillas de la enferma, que hasta entonces eran muy pálidas, empezaron a ruborizarse. La sirvienta le reveló entonces que la causa de sus tormentos era un joyero de Samarcanda que vivía en su barrio cuando ella había estado en aquella ciudad.
El médico le dijo entonces:
-No te inquietes más, he comprendido la razón de tu enfermedad y tengo lo que necesitas para curarte. ¡Que tu corazón enfermo recobre la alegría! Pero no reveles a nadie tu secreto, ni siquiera al sultán.
Después fue a reunirse con el sultán, le expuso la situación y le dijo:
-Es preciso que hagamos venir a esa persona, que la invites personalmente. No hay duda de que estará encantado con tal invitación, sobre todo si le envías como regalo unos vestidos adornados con oro y plata.
El sultán se apresuró a enviar a algunos de sus servidores como mensajeros ante el joyero de Samarcanda. Cuando llegaron a su destino, fueron a ver al joyero y le dijeron:
-¡Oh, hombre de talento! ¡Tu nombre es célebre en todas partes! Y nuestro
sultán desea confiarte el puesto de joyero de su palacio. Te envía unos vestidos,
oro y plata. Si vienes, serás su protegido.
A la vista de los presentes que se le hacían, el joyero, sin sombra de duda, tomó el camino del palacio con el corazón henchido de gozo. Dejó su país, abandonando a sus hijos, y a su familia, soñando con riquezas. Pero el ángel de la muerte le decía al oído:
-¡Vaya! ¿Crees acaso poder llevarte al más allá aquello con lo que sueñas?
A su llegada, el joyero fue presentado al sultán. Este lo honró mucho y le confió la custodia de todos sus tesoros. El anciano médico pidió entonces al sultán que uniera al joyero con la hermosa sirvienta para que el fuego de su nostalgia se apagase por el agua de la unión. Durante seis meses, el joyero y la hermosa sirvienta vivieron en el placer y en el gozo. La enferma sanaba y se volvía cada vez más hermosa.
Un día, el médico preparó una cocción para que el joyero enfermase. Y, bajo el efecto de su enfermedad, este último perdió toda su belleza. Sus mejillas palidecieron y el corazón de la hermosa sirvienta se enfrió en su relación con él. Su amor por él disminuyó así hasta desaparecer completamente. Cuando el amor depende de los colores o de los perfumes, no es amor es
una vergüenza. Sus más hermosas plumas, para el pavo real, son enemigas. El zorro que va desprevenido pierde la vida a causa de su cola. El elefante pierde la suya por un poco de marfil.
El joyero decía:
-Un cazador ha hecho correr mi sangre, como si yo fuese una gacela y él
quisiera apoderarse de mi almizcle. Que el que ha hecho eso no crea que no me
vengaré.
Rindió el alma y la sirvienta quedó libre de los tormentos del amor. Pero el amor a lo efímero no es amor.
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| Rumi |
Autor: Rumi, poeta, místico y sabio del Siglo XXIII
Fudador de la orden de los derviches giróvagos.
Cuento sufí incluído en su obra esencial Matnawi
martes, septiembre 8
¿Qué es el Amor?
El Amor no es una palabra, no es una acción, no se define, no se limita. Como una certeza evidente se impone sin condiciones.
El Amor es aceptación, recepción, respeto, confianza, abandono, adoración y gratitud.
El Amor es integral. definitivo, absoluto. Hace crecer. Es una promesa de plenitud y de eternidad.
El Amor me hace sentir tu existencia, esperarte pacientemente y reconocerte.
El Amor se ha convertido en ti, tu voz, tu rostro, tu nombre,tu carne,tu espíritu y tu alma.
El Amor no existe sin ti, sin nosotros, sin nuestra amarra; sin dar ni sin recibir.
El Amor nos atraviesa y se extiende más allá de nosotros. Nos hace pertenecer sin posesión y darnos sin perdernos.
Amor es lo que se da sin esperanza de regreso. Es la manifestación de lo sublime, la belleza pura e invisible, lo que nos hace bellos.
El Amor es el comienzo y el fin, la esencia de todo lo que nos anima, sus raíces se extienden en nosotros hasta el infinito.
En fin, el Amor nos lleva del éxtasis total a la serenidad del alma. ¡Bendito sea!
Alejandro Jodorowsky
jueves, julio 23
Decálogo de la Felicidad
- Vive y deja vivir.
- Darse a los demás.
- Ser humilde.
- Juega con tus hijos. Dedícales tiempo.
- Compartir los domingos en familia.
- Ayudar a los jóvenes a conseguir empleo.
- Cuidar la Naturaleza.
- Olvidarse rápido de lo negativo.
- Respetar al que piensa distinto.
- Buscar siempre la paz.
martes, diciembre 30
Tener sin Retener
Las realidades más grandes y más bellas,
tanto más las tendrás
cuanto menos las retengas y poseas.
Si quieres tener el mar, contémplalo...
abre tus manos en sus aguas y siente como tienes el mar en ellas.
No tendrás nada, quedarán vacías
si queriéndolo retener, tus manos cierras.
Si tienes un amor que quiere marchar,
no intentes retenerlo,
pues para siempre lo perderás.
Déjalo ír libre como el viento
y las mieles que bebiste, siempre quedarán.
Si quieres tener el viento,
extiende tus brazos... abre tus manos,
y todo el viento será tuyo.
Si quieres retenerlo se escapará entre tus dedos.
Si quieres tener a tu hijo,
déjalo crecer, déjalo partir y que se aleje.
Lo tendrás maduro cuando regrese...
porque, si intentando protegerle, lo retienes,
lo perderás para siempre.
Si quieres tener el sol
y su expléndida luz gozar,
no quieras en tus retinas posserla,
pues así, tan sólo obtendrás oscuridad...
¡Abre los ojos! y extasiado contempla
las maravillas que él te da.
Si quieres vivir el gozo de tener,
no receles retener ni poseer.
Goza de la mariposa que revolotea,
goza del río que va siempre adelante,
de la flor que se abre cara al cielo...
goza de la plenitud de ese amor sincero...
Goza teniéndolo todo, sin perder nada
¡es tenerlo todo, sin poseer nada!...
Sólo así gozarás de la vida: ¡dejándola correr sin retenerla!
¡sabiendo que es tuya!... sin poseerla.
(Texto de autor desconocido)
lunes, diciembre 29
Acuerdo de Almas
Los acuerdos entre las almas son compromisos para el crecimiento del alma en conjunción con otra. De esta manera, emprendemos el viaje hacia un estado de conciencia y apertura total que los místicos denominan “iluminación”.
Estos compromisos son el motivo por el cual, en ocasiones, sentimos una extraña conexión con otra persona; otras veces no entendemos que alguien con carácter difícil forme parte de nuestra vida, o nos preguntamos simplemente por qué recorremos la vida junto a alguien, como si existiera un acuerdo tácito que a su vez puede terminarse abruptamente.
Como miembros de esta comunidad de almas reunidas en la vida sobre la Tierra, hemos acordado no sólo recordar a los demás sobre el estado puro original, sino también realizar todo lo posible dentro de la existencia humana, infinitamente cambiante, con el fin de asegurar el crecimiento de nuestra propia alma y las de los demás.
Algunas personas vienen al mundo para ser bellas y fuertes, otras para ser complicadas o raras; algunas para morir jóvenes y enseñarnos, a través de la desolación de tan terrible pérdida; otras, para vivir muchos años e instruirnos mediante su sabiduría. Sin embargo, no importa cuál sea nuestro rol: todos formamos parte de este gran destino espiritual que principalmente consiste en recordar nuestra esencia eterna y dirigir nuestros actos hacia la unión final.
Es así que a cada persona que conocemos, en situaciones buenas o terribles, breves o duraderas y cada relación de la que formamos parte, representan una pequeña escena en el eterno conjunto humano, cuyo fin es el desarrollo del alma.
Al advertir esto, uno podrá asombrarse y comprender que cada persona presente en nuestra vida tiene un importante propósito : el de entrar en contacto con nuestra alma y hacerla crecer. Que cada relación existe para agudizar la conciencia de nuestra alma.
Así, ya nadie nos resulta extraño, ninguna relación puede verse como un error o un fracaso. A la luz del espíritu, comprendemos que estamos cumpliendo nuestro rol, en miras a la realización de un plan perfecto y eterno.
"Todo tiene una Razón de Ser, todo ocurre por algo... aunque en el momento presente no lo comprendamos."
Descozco el autor del texto
sábado, noviembre 3
VIVE Y DEJA VIVIR
Por Marco Engelke

Las personas se la pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo. La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida... ¡Nadie te ha ofendido! Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren. Y las expectativas las creas tú con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias. Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor y no te lo dieron, no tienes por qué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, las que fueron violadas. Y tus ideas son las que te lastiman.
Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal y cual forma y no lo hizo...Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entre las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación.
¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende ni daña a nadie.
Un hábito requiere de todas sus partes para funcionar. Si se pierde una, el hábito se desarma. El hábito de sentirte ofendido por lo que te hacen otros (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las 'ofensas'.
Cuando nacemos, somos auténticos. Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la sociedad y televisión nos enseñan. Y crean una novela falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y como deben de actuar los demás.
Una novela que no tiene nada que ver con la realidad. También, las personas son criaturas de inventario. A lo largo de su vida, coleccionan experiencias: padres, amigos, parejas, etc. y las almacenan en su inventario interior. Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas. Y cuando una persona es maltratada por alguien, deja esa experiencia en su `inventario'. Cuando conoce a alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que la que la hirió. Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida, con esos lentes. ¿Resultado? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas.
Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año con año.
¿Has visto a las personas de edad avanzada y a los matrimonios con muchos años?
Su inventario es tan grande, que parece que la negatividad es su vida. Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia. Una de las mayores fuentes de ofensas, es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que debe hacer y te dice 'no', creas resentimientos por partida doble. Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es. Y es un círculo vicioso. Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos.
Déjalos ser! nadie te pertenece.
Cuando los colonos americanos querían comprarles sus tierras a los Pieles Rojas, estos les contestaron '¿Comprar nuestras tierras? ¡Si no nos pertenecen! Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales sólo cazamos para sobrevivir. Es una idea completamente desconocida para nosotros'.
Ni la naturaleza, ni tus padres, ni tus hijos, tus amigos o parejas te pertenecen. Es como el fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Sólo los puedes disfrutar como parte de la naturaleza. El cauce de un río no lo puedes atrapar. Sólo puedes meter las manos, sentir el correr de las aguas entre ellas, y dejarlo seguir.
Las personas son un río caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas, disfrútalas y déjalas ir. Entonces ¿Cómo puedo perdonar?
1) Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de cómo deberían actuar las personas, las que te hieren. Estas ideas son producto de una máscara social, que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA va a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque ellos tienen las suyas.
2) Deja a las personas ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos si te los piden, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad.
3) Nadie te pertenece. Ni tus padres, ni amigos ni parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Vive y deja vivir.
4) Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes obscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.
5) La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja perfectos. Es un concepto creado por la mente humana que a un nivel intelectual puedes comprender, pero en la realidad NO EXISTE. Porque es un concepto imaginario. Un bosque perfecto serían puros árboles, Sol, no bichos... ¿existe? No. Para un pez, el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿existe? No. Sólo a un nivel intelectual. En la realidad JAMAS VA A EXISTIR. Naturalmente, al pez sólo le queda disfrutar de la realidad. Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres o no piensan como tú. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.
6) Intoxícate con la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo. Me complacerá decírtelo por experiencia.
7) Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te ofendió. Escucha su explicación amorosa de porque lo hizo. Y perdónala. Si un ser querido ya no está en este mundo, utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.
8) A la luz del corto período de vida que tenemos, sólo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera la muerte en cualquier momento, de forma imprevista, nos puede tomar entre sus brazos. Es superfluo e inútil gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.
9) Es natural pasar por un período de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate (no confundir con desquítate) con alguien para dejar fluir el dolor. Vuelve a leer este artículo las veces necesarias y deja que los conceptos empiecen a sembrar semillas de conciencia en tu interior. Aprende con honestidad los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida.
Y como dirían los Beatles, Let it be! Deja al mundo ser. Y déjate ser a ti también.
jueves, agosto 4
El que quiera ser amado, que ame
Él respondió así:

"La Política sin principios, el Placer sin compromiso, la Riqueza sin trabajo, la Sabiduría sin carácter, los Negocios sin moral, la Ciencia sin humanidad y la Oración sin caridad.
La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable;
que las personas están tristes, si estoy triste;
que todos me quieren, si yo los quiero;
que todos son malos, si yo los odio;
que hay caras sonrientes, si les sonrío;
que hay caras amargas, si estoy amargado;
que el mundo está feliz, si yo soy feliz;
que la gente es desagradable, si yo soy desagradable;
que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido.
La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí."
"EL QUE QUIERA SER AMADO, QUE AME".
lunes, diciembre 27
Frases sobre el Amor
*"Cada vez que sonríes a aguien, es un acto de amor, un regalo a esa persona de algo hermoso"
*"No estoy completammente segura de cómo será el cielo, pero sí sé que cuando muramos y llegue la hora de que Dios nos juzgue, él NO preguntará, ¿Cuántas cosas buenas has hecho en tu vida?, más bien preguntará, ¿Cuánto AMOR pusiste en lo que hiciste?"
*"He descubierto la paradoja de que si tú amas hasta que duele, puede no haber más dolor, sólo más amor"
*"Si tú juzgas a la gente, no tienes tiempo para amarla"
*"La más terrible pobreza es la soledad con el sentimiento de no ser amado"
Sin Amor?... El Amor lo es Todo
La justicia sin Amor te hace duro,
La inteligencia sin Amor te hace cruel,
La amabilidad sin Amor te hace hipócrita,
La fe sin Amor te hace fanático.
Madre Teresa de Calcuta
miércoles, diciembre 15
Ayúdate primero!
¿Quieres ayudar?...
Ayúdate primero!
Sólo los amados aman.
Sólo los libres libertan.
Sólo son fuentes de paz quienes están en paz consigo mismos.
Los que sufren, hacen sufrir.
Los fracasados necesitan ver a otros fracasar.
Los resentidos siembran violencia.
Los que tienen conflictos provocan conflictos a su alrededor.
Los que no aceptan no pueden aceptar a los demás.
Es tiempo perdido y utopía pura pretender dar a tus semejantes lo que tú no tienes.
Debes empezar por ti mismo.
Motivarás a realizarse a tus allegados en la medida en que tú estés realizado.
Amarás realmente al prójimo en la medida en que aceptes y ames serenamente tu persona y tu pasado.
"Amarás al prójimo como a ti mismo".
Pero no perderás de vista que la medida eres "tu mismo".
Para ser útil a otros, el importante eres tú mismo.
Sé feliz tú y tus hermanos se llenarán de alegría.
Autor: Padre Ignacio Larrañaga















